Una corta historia.

Me despertó su grito, aterrada, desde la otra habitación.

Salí corriendo por reflejo, abrí la puerta de su habitación, la luz entró conmigo, ella estaba sentada en su cama, me miró con los ojos llorosos y me dijo “cuidado”, con la voz quebrada.

“Qué paso?” Le respondí mientras mi corazón latía desaforado.

“Él está al lado tuyo”

Yo no había visto a nadie, pero rápidamente encendí la luz, tenía el interruptor a mi izquierda, era fácil de ubicar.

Con la habitación iluminada le dije que se tranquilizara, que no había nadie.

Resignada me respondió “La luz no hace que se vaya, sólo que yo no lo pueda ver”.

Ahí reaccioné, no podía respirar, me quedé sin palabras, simplemente agaché la mirada, volví a apagar la luz y cerré la puerta.

Salí y lloré como hacía tiempo no lo hacía, ahora yo estaba aterrado.

No se si realmente había alguien en la oscuridad, pero si estaba seguro que ella hace años ya no estaba conmigo.

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