El cambio de mi otro yo

A veces pienso en que diría mi pasado si me encontrara hoy.

Creo que estaría conforme con alguna cosas, muy enojado con otras.

Crecí, no caben dudas, el calendario así lo demuestra y no me deja mentir.

Los huesos duelen un poco más (o menos en mi caso en particular).

Parece que caí en consideración de mi mortalidad y la ajena, ya no hago cuestiones innecesariamente inconscientes que realizaba antes.

Trato de no pelear batallas perdidas, entendí que hay gente que nunca va a cambiar y las dejé ir así como son, o las acepté, algunos casos, de tan similares se acarician.

Encontré mi lugar, y aunque siga añorando conocer cada parte del mundo, entendí que la vida que me quede por desarrollar, va a ser acá.

Acepté partes de mi personalidad que no quería aceptar, ahora si quiero soledad, busco soledad, si quiero gente, busco gente, si quiero ruido, busco ruido, y si quiero silencio, busco silencio. Ya no me fuerzo a ser “lo que debería”, aunque más de uno cree que nunca lo hice.

Pero hay una cuestión que es la primordial, la que necesitaba cambiar para poder seguir viviendo, y de alguna manera lo hice. (yo se como, pero es información para otra ocasión). Le perdí el miedo a querer y que me quieran. Entendí que me puedo querer, pude dejar ese desprecio casi patológico que me tuve casi toda la vida (aunque no lo dejé al 100%, una cosa es cambiar, la otra es el milagro), no es que derribe mis propias murallas, pero abrí la puerta, detrás de los alto muros en los que me “protegía” (para que decirle “escondía”, no?), yo sólo veía un pantano donde nada iba a poder crecer. Lo que no noté, es que cuando se abrieron las puertas, ya había mejorado un poco el aspecto de lo que iban a ver, y encima vinieron con todo lo necesario para convertirlo en una tierra fértil donde todo crece de la mejor forma posible. Si, hay espinas y frutos tóxicos, pero los hay en todos lados, y son parte de mi nuevo y florecido jardín.

En ese momento, nos sentamos un segundo, mi pasado y yo, nos miramos a los ojos y nos dimos cuenta que debemos mil perdones, por haber lastimado a tanta gente innecesariamente, por haber rechazado hasta el dolor a tantas personas que sólo querían ayudar, no lo pude ver en el momento, y aunque el pasado cree que las mejores disculpas son las que se piden, el presente sigue siendo tímido e introvertido, y no se anima a pedirlas, probablemente ud. asiduo lector, sea una de las personas que las merece, y se la ofrezco desde lo profundo de mi corazón.

En que no cambié?

Sigo prometiéndome comer mejor.

Nunca deje de alimentar a mi niño interior con toda la fantasía que esté a mi alcance.

Nunca aprendí a modular correctamente, perdón.

Continuo siendo innecesariamente irascible en más de una ocasión.

En muchos casos, me siguen gustando más los perros que las personas.

No dejé de ser rencoroso, ni intolerante a la traición.

Todavía no me resigné a poder mejorar el mundo, por lo menos la partecita que esté a mi alcance.

 

Que me duele haber perdido?

Perdón, pero por un tiempo tuve verguenza de soñar y volar, de exagerar los objetivos de mi vida, diarios o generales, busque ser más terrenal, realista. Y lo odié, perdón a mi mismo por haber dejado de soñar locuras, de conquistar mundos, de escribir y escribir locuras que mi cerebro escupía, mientras el de ahora sólo se había convertido en una masa gris, analítica, estadista de la realidad.

No te preocupes, ya esta volviendo a florecer la locura, o eso intento, basta de buscar objetivos factibles, soñemos locuras, para la realidad ya estamos despiertos bastante tiempo.

Por último, perdón si en algún momento creí que para ser “feliz” no tenía que ser yo, y perdí el rumbo, dejé los comics, los juegos, los vicios sanos, los chistes tontos, la sonrisa fácil o la seriedad innecesaria, dejé de ser yo porque pensé que no me merecía la felicidad, porque, si vamos al caso, no la tenía y pensé no merecerla si era así como me sentía que debía ser.

Perdón yo del pasado y perdón a la gente que lastime en el camino, no se si lo que soy es mejor de lo que fui, pero si me hace sentir mejor, espero que tanto a él como a uds, también.

 

Ahora, a seguir soñando locuras que a este 2017 no le tengo miedo.

 

Eso si, escribí un montón y no se si tiene algún sentido.

 

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