Cómo cambian las cosas

El dolor te invade, la respiración se esfuma, peleas, peleas porque el aire vuelva a entrar, pero no pasa, las lágrimas caen, lentamente, dejándote en evidencia.

Hasta que pasa lo inevitable, estas tentado, ya no hay vuelta atrás.

Después de un arduo trabajo por ser menos un imbécil (aunque a veces ese trabajo no rinde frutos), esta situación se repite.

Porque dejaste atrás épocas oscuras, que no lo fueron tanto. Porque quizás vuelva ese personaje macabro que habita en algún lado de vos, pero por ahora no aparece, o por lo menos la esta pasando bien y disimula su placer por vernos caer.

Pensé en escribir que esto se debía a que aprendí a relajarme. Pero no me gusta mentirte querido blog, nunca me relaje, no se como se hace, probablemente hasta en el cajón me ponga tenso, porque así soy, y a esta altura ya cambiar es un objetivo inocente, por lo menos en ese sentido.

Algunas cosas si cambiaron, empecé a prestarle atención a la gente que tiene algo interesante para decir sobre el tema que quiera escuchar, quizás suene mal, pero dejé de prestarle atención a la gente vaga cuando hablan de trabajo, a los gordos cuando hablan de dieta, a los sedentarios cuando hablan de ejercicio, a los despechados cuando hablan de amor y a los tóxicos cuando hablan.

No parece un gran avance, pero lo es, básicamente, quitandole toda la poesía a la situación, deje de fumarme pelotudeces que no quiero, las que quiero las fumo feliz, muy feliz.

Y hay otro secreto, vital, que es la piedra angular en este proceso de hacer abdominales a base de risa.

No son solamente las amistades que uno disfruta.

No es dejar de escuchar estupideces

No es que los problemas te influyen menos.

Es que le perdiste el miedo a ser feliz, toda tu vida lo tuviste, toda tu vida viste gente que lo tiene, y ahí estábamos, disfrutando del fondo, sentados, mirando al resto arriba nuestro, necios felices que pronto caerían a la par nuestra, y ahí podríamos observarlos juzgándolos, por haber sido tan inocentes de creer que se podía.

Si se puede. Siempre se pudo, cobarde.

Solamente salir de ese piso de pseudo tristeza (porque en realidad era comodidad), salir de tu círculo tóxico de confort no fue fácil, y para seguir siendo honestos, no lo hiciste vos, no lo elegiste, te sacaron, te arrastraron de tu penosa oscuridad hacia la luz, donde no te sentís cómodo, donde transpiras, donde conoces gente que nunca hubieses tenido el coraje de conocer, donde sentis que no perteneces.

Seguís intimidado por la vida real, en dónde quizás caes bien, pero no te animas a admitirlo, no es un personaje, esta vez no te animas en serio. Pero si te atreviste a dar un paso enorme, y sabes que se nota, te gustan los chistes, las sonrisas, las caras, todas esas cosas nuevas que nunca te hubieses animado a hacer sin obligación.

Que linda obligación.

Gracias por obligarme.

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