De palabras y sensaciones

Inútil

Cagador

Cagón

Ladrón

Vago

Mentiroso

Eso es un breve recuento, a modo de ejemplo, de las cosas que me dijeron el año pasado, cuando no dormía ni me podía levantar de la cama por haberme lastimado.

Ir al baño

Bañarme

Dormir

Levantar algo que se me haya caído

Vestirme y desvestirme

Entre otras cosas, era para lo que necesitaba ayuda. No podía hacerlo sólo.

 

Soñar con correr, esa es la parte nueva, ahora sueño con la cosas que, extrañamente añoro y probablemente no vaya a hacer una vez que pueda, porque lo único seguro que hay en la vida, es que lo voy a hacer de nuevo.

Porque repaso esto? Ya lo compartí lo suficiente, ya lo reviví demasiado.

Pero nunca se me va la frustración de la gente imbécil, y sobre todo esa verguenza y humillación que te lleva a lugares oscuros, profundos, esas sensaciones que te generan ser, básicamente, un inútil, una carga para la gente que te ayuda y ayudó en ese momento.

Porque uno nunca va a dejar de estar agradecido de esa gente que te salvó. Los médicos hicieron el gran trabajo de poderte arreglar, ahora, la verdadera gente que te salvó fue esa que te hizo recordar que aún postrado, iban a estar cuando quieras y cuanto necesites, es esa gente que te arrastraba con una silla y te ayudaba a bañarte.

Por suerte no mucha gente sabe lo triste que puede llegar a ser que no puedas salir de tu propia ducha, que desmayarte en un baño NO puede ser una posibilidad porque trabas la puerta con tu pierna, la misma que no te deja dormir a la noche, que largas son las noches con dolor.

La humillación que se siente, las ganas de llorar, el miedo real por no volver a ser lo poco que eras, dependes de alguien para subsistir, alguien tiene que adaptar todo aspecto de su vida para mantener la tuya, que desesperación genera la inutilidad extrema, más cuando el final del túnel ni se ve, sólo llegas a ver el principio por encima del hombro, y sabes que va a ser un largo túnel.

PERO

Ya basta de pálidas, porque cuando uno esta sentado en el fondo dando pena, sólo queda ir para arriba, y que lindo que esta arriba, se llega a un punto de la subida donde el sol se empieza a sentir. Que lindo que es sentir la calidez sobre la cara.

Ahora les cuento nuevas sensaciones.

La emoción, la alegría, la inquietud, los nervios y ese miedo bello de forzar, aunque de a poco lo vayas haciendo.

Esa alegría de ver 9 personas más jugando un deporte que te encanta y en el que sos de lo peor que se puede ver, pero esta vez de adentro de la cancha, que lindo poder volver a ser parte, aunque sea por un rato, de a poco, aunque sepas que te están cuidando y vos realmente estas haciendo un papelón porque perdiste los pocos reflejos y el poquísimo timing que alguna vez tuviste.

Pero no importa que seas malo, que seas lento, que seas rengo. Importa que estas ahí, que se siente raro, pero bien, importa que sepas que a veces los sueños se cumplen, y aunque sea de a poco, estas empezando a volver.

Que indescriptible sensación es la que te abraza cuando decidís que ya arriesgaste lo suficiente y te vas, caminando, rengueas un poco porque estas asustado y te queres proteger, pero que lindo, te vas, CAMINANDO! Después de haber pateado un poco, y salís para el gimnasio, la cabeza va a mil, aún más que cuando estabas postrado, porque te recuerda todo ese momento donde la vida era un pozo oscuro, y tu propia cabeza, vil enemiga en ocasiones, te demuestra que lindas cosas están por venir.

Sabías que volver a caminar era un hecho (aunque lo dudaste a veces), no sabías que se podía volver a jugar, eso si lo dudaste siempre, y aún lo haces, pero que lindo haber cometido ese tonto error de arriesgar, que bello que haya salido tan bien.

Realmente espero, único lector, que no entiendas a que me refiero, porque me haría feliz saber que no pasaste por estos momentos.

Pero llamar a tu familia para contarle que te mandaste la mejor cagada de tu vida, y que se te ahogue la voz, que te des cuenta lo que acaba de pasar, me hizo tan feliz que realmente hasta me da un poco de vergüenza admitirlo.

Ya no te sentís inútil, humillado, débil entre tantas otras cosas, ahora sabes que podes, pudiste y podrás.

Un pequeño paso para vos, un enorme paso para vos. Que lindo momento fue sentirse de vuelta, sacarse la mufa, la mala onda, la mala racha e ilusionarse por lo que vendrá.

Aún no puedo creer que 20 minutos o algo así haciendo papelones en una cancha de fútbol, se sientan como un momento TAN importante y que me hayan generado tanta emoción.

Porque en los pequeños detalles es donde esta la belleza de la vida.

Por más momentos así. Porque, si hay lágrimas, que sean de felicidad. Como hoy.

 

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