Lo que mata es la humedad…

Ya creo que había dicho esa frase muchas veces…

Pero la presión atmosférica es un sufrimiento para aquel que tenga clavos, prótesis y afines (Esa es mi forma de decir no se a quién más le debe molestar)

Sentís los clavos, la rodilla como hinchada, un dolor extraño, molesto. Te corroe el humor, las ganas, la paciencia.

Y con todo ese malestar encima, uno recuerda, casi soñando despierto, que ahora por suerte esta caminando, hace un año esa posibilidad era casi una fantasía.

Uno puede caminar, con más o menos dolor, sin ayuda, sin evidenciar ningún problema permanente, sin que nadie te mire con lástima, esa mirada que siempre odié.

Ahora, a pesar de la humedad, uno esta casi curado, y camino a borrar el “casi”.

Que lejos parece el tiempo en el que la cama era el único lugar donde podía estar, donde dormir era una utopía casi infantil de un cuerpo que sólo descansaba cuando lo vencía el sueño, para despertarse minutos después por el dolor.

Que épocas aquellas donde necesitabas que te ayuden a bañarte, a secarte, a cambiarte, a comer, a ir al baño. Donde lloraste por miedo, donde lloraste por dolor, donde no lloraste por la maldad y la estupidez de la gente, pero te dio tanta bronca que aún el día de hoy te darías placer con la venganza. Porque no hay peor insulto que ladrón, cuando lo único que queres hacer es dejar de sufrir.

No te das el lujo de pensar que hay gente sufriendo cosas peores,  lo sabes, pero el dolor te tapa las ganas de ser lógico y tapar tus problemas con los ajenos.

La tele no te salvaba, la consola tampoco, no podías leer ni estudiar, la concentración era un lujo que consideras imposible hace mucho. Toda esa frase la escribí en presente, la borré y la volví a escribir en pasado. Que lindo decir eso. Que lindo que sea pasado.

Basta de llorar por dolor, basta de sufrir por operaciones, hoy salí a caminar, por la costa, disfrute del sol, y de caminar, que lindo poder caminar, que tiempos aquellos donde exageraba con mi miedo a no volver a hacerlo, que feo cuando la exageración tiene ese horrible gusto a realidad.

Nunca pensé que se podía dar vuelta una página tan rápido, dejé atrás una de las hojas más negras que tuve, todavía no termino el proceso, pero si el sufrimiento, sí el miedo.

Me emociono al saber lo que superé, lo que pude hacer, y aún más al saber que lo mejor esta por venir. Que lindo todo lo que esta por venir, y lo esperaremos, de pie, caminando, y quién te dice? Quizás corramos un poco.

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