Yo elijo

Decisiones, todo el tiempo debemos tomarlas, muchas veces sentimos que nos equivocamos, algunas hasta tal vez podemos sentir que hicimos lo correcto, sin importar el gusto que nos deje en la boca, todos los días tomamos muchas decisiones, grandes o pequeñas que van haciendo nuestro camino.

Somos, supuestamente, seres pensantes, probablemente algunos seamos lógicos, otros más impulsivos.

Algunos decidimos por nosotros mismos, otros cargan el peso de decidir sobre vidas ajenas también.

Lamentablemente, hay gente que también se dedica a opinar y juzgar las decisiones ajenas, pero creo que de gente tóxica ya hablamos anteriormente.

La cuestión es que nuestra vida, queremos creer, se va tejiendo a partir de las decisiones que tomamos, o peor aún, que no tomamos.

Entonces, podemos inferir que somos artífices de nuestra “suerte”, de nuestros problemas y soluciones, de nuestras alegrías y desgracias. Básicamente, todo lo que sufrimos y gozamos es, de cierta manera, culpa nuestra.

Por ejemplo, yo decidí quedarme, elegí no vivir en otro país, elegí mi patria.

Gané, gané la posibilidad de quedarme con la gente que creo querer, gané quedarme a pelear en condiciones adversas, gané un futuro económicamente más ajustado, en pos de rodearme de las personas que quiero tener en el futuro alrededor mío. Gané no ser un extraño para mi grupo, aunque “grupo” tenga un significado y tamaño distintos a medida que pase el tiempo. Gané anécdotas con amigos y familia

Perdí, perdí la chance de hacer una diferencia económica, de generarme esa espalda que me permita conocer el mundo, perdí anécdotas increíbles, perdí esa hermosa sensación de la soledad en su mayor expresión, perdí toda esa gente nueva que pude conocer, perdí todas esas culturas que nunca conoceré.

Gané, gané la posibilidad de, cuando lo peor pase, ser el hombro necesario. Gané ser la piedra angular que a veces siento que soy, pese lo que pese, cueste lo que cueste. Gané la tranquilidad de saber que puedo caer, gané, por sobre todas las cosas, esa sensación que acá es donde quiero proyectar, gané lo que puedo proyectar.

Perdí, perdí la incertidumbre que no te permite frenar, perdí ser parte de una ciudad que no sepa quien soy, perdí la chance de solo cargar con mis problemas.

Gané, perdí. Dudo que las opciones sean tan tajantes, pero me doy el gusto de saber que debo modificar todos los “gané” y “perdí” por “elegí”.

Porque esa es la base de toda la cuestión, si después siento que me equivoque o que acerté no es tan importante como haber elegido.

Pase lo que pase, fueron mis decisiones las que me dejaron donde estoy, y las que seguirán marcando mi camino, influenciadas o no, tuve la suerte de que mi vida estuvo dictada por mí, yo elegí jugármela o dejar de hacerlo, yo elegí la resignación sobre la ilusión, yo elegí nuevas aventuras a esperar hoteles sobre la costa, yo elegí las segundas oportunidades o la condena eterna.

Muchos, por suerte creo que todos los que tenemos la libertad para hoy navegar la red, tenemos la suerte de poder elegir, no hay que tomarlo a la ligera. Nunca hay que tomar las libertades que otros solo añoran a la ligera.

Gocemos, tal vez suframos, nuestras elecciones, con la esperanza que lo hacemos para ser felices, porque ese es el fin, no?

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