Uno construye, proyecta, cree que tiene un camino marcado y se entusiasma con caminarlo.
Pero ojo, porque en cada “plan”, en cada paso, el diablo puede meter la cola, o como quiera uno llamarlo, el destino esta ahí, listo para borrar todo de un soplido, derrumbar nuestro castillo de arena en el que soñabamos poder vivir hasta el último de los días.
Porque a veces lo sueños tardan en cumplirse, quizás tanto que ya ni siquiera los soñemos, y solo lleguen para confundirlos entre lo que queremos y lo que debemos o podemos tener.
Llegado el momento, uno se sienta en soledad, sin demonios ni sombras que influyan en su decisión, sabiendo que solo tres seres humanos tienen el poder para cambiar las decisiones, y planea tomarlas con ellos, nadie más debe opinar ni participar en la última decisión, que, a simple vista, ya esta realizada.
La vida a veces nos lleva para un claro trayecto y uno lo transcurre con felicidad, con la tranquilidad de haber encontrado lo que cree merecer.
Pero a veces, esa misma vida nos da una cachetada, solo para demostrarnos que no tenemos ni una pizca de poder sobre lo que somos y lo que seremos.
Porque, como dice una gran película “le haré una oferta que no podrá rechazar”, y eso, lamentablemente, es una frase tan real como válida en estos momentos que corren.
Todos, absolutamente todos, tenemos un precio, y que pasa si a uno le ofrecen pagárselo? Solo queda llorar, lamentarse por lo que uno perderá, y disfrutar por lo bueno que esta lo que vendrá, porque uno soño que esto tenía que venir, pero el miedo al último paso, es el mayor. Tanto el paso como el miedo.
Así que aquí se encuentra uno, sentado en la oscuridad, esperando al sol asomarse tímidamente sobre el horizonte, que lindo que es el horizonte… que lindo que es el horizonte.
Uno se lamenta, se entristece, sabiendo que lo mejor esta por venir, y la respuesta ya no esta en nosotros, se pidieron locuras, y las locuras fueron satisfechas, el castillo de arena esta por caer y las decisiones son una mera ilusión de control, todo esta fuera de nuestras manos y ahora, a jugar.
Porque lastimaremos a gente y a nosotros mismos, pero el fin es el bien mayor, seamos un poco egoísta mientras pensamos exclusivamente en los demás, el principio del fin esta cerca, el fin del principio también…
Las propuestas fueron planteadas, las ofertas hechas… y aceptadas. Ya esta todo listo, ya se acabo este juego, probablemente pronto venga otro bastante distinto.
Sufriendo y sonriendo uno lo espera, mientras el amanecer de un nuevo día comienza.

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