De hombres completos y mochilas

De un tiempo a esta parte entendí que mi búsqueda partía desde los parámetros incorrectos, de buscar una excusa para ser, para pertenecer, para quedarse o para irse.
Mucho tiempo invertí en esa pelea contra molinos de viento, en mantener derrotas aseguradas que solo proponían poner la otra mejilla hasta el infinito.
Pero algo cambió, como parte del proceso que comencé… yo cambié, yo sigo cambiando. Disfruto de ser un hombre completo, de no tener necesidades ni falencias reales que me pongan en peligro, de disfrutar la gente que me quiere, de disfrutar de la gente que quiero, porque, aunque no queramos darnos cuenta, la vida es simple, uno la complica, porque nos gusta lo complicado, porque ser feliz no es una propuesta, si no más bien una amenaza, porque es más fácil sufrir que sonreir, porque es más fácil quejarse que pelear por nunca dejar de disfrutar un día.
Soy un hombre completo, con días más claros que otros, como cualquier ser humano, pero que puede seguir adelante disfrutando de su soledad, como buscando erradicarla. Pero ambos resultados no afectan al hombre completo, porque puedo seguir sonriendo a pesar de ella, o gracias a ella, pero de ambas formas, al final del día, siempre esta la razón para sonreír, aunque a veces olvidemos hacerlo.
Porque el gran desafío estuvo en volver al infierno personal, donde uno se sabe asustado, donde uno se sabe perdido, mirar ese espejo al que le temo, temblar ante el sospechoso silencio, pedir perdón por cosas que no hicimos.
Ante ese desafío es donde uno se alza victorioso, inmenso, porque pudiste mirar al espejo y sonreír, porque tu mochila no molesta como antes, ya no medís cuan cargada la usas, porque estas cansado de pedir perdón, de ponerte siempre en el rol de victimario, aunque te guste venderte como la víctima.
Porque sabes que sos peor que muchos, aunque mejor que tantos otros, entendiste ser un promedio, y cuando lo entendiste dejaste de sufrirlo.
Porque ya no pedís perdón por tan poco, diste, das y darás lo que podes siempre, con errores y aciertos, toda tu vida seguirás haciendo lo mejor que puedas, aunque en algunos casos no sea suficiente, vos sabes que las personas que te observan, que te cuidan y que extrañas están contentas con y por vos, no necesitas que te lo digan, quizás nunca lo hagan, pero lo sabes y es suficiente, es suficiente para nunca soltar esa mochila que tanta falta te hace, pero cargarla sabiendo que adelante habrá un nuevo día, y otro después de este para que nunca te atrevas a decir un “tan poco”.
Sos la mejor versión de vos mismo, y lo serás siempre. Eso entendiste. Seguirás cambiando, con una mochila que ahora podes cargar, siendo vos en tu totalidad, sin depender de otros, porque cuando no necesitas de nadie para ser, es cuando mejor sos, y cuando mejor sos, lo mejor viene. Porque no te cansaste de pelear, solo te decidiste a ganar, con mejores y peores días, sos un hombre completo que lleva con orgullo y honor su mochila. Que quiere y se deja querer.
Sos todo lo que hay, y eso te gusta.

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