Place to rest

Hoy me retaron porque faltaba el balance de mitad de año.

Todos sabemos que no es mitad de año, pero como acaba de pasar mi cumple, siempre es el momento para hacerlo.

Felices 31 para mí, estoy viejo, pero cada vez mejor.

Es complicado poder hacer un análisis “real” de lo que pasó.

Tuve, creo, las mejores vacaciones de mi vida, pude tener a la persona que quiero y a mi familia a mi lado, saqué un par de sobras, y quedó sólo lo que quería estar.

Un primer resumen de este último tiempo, hay gente que me quiere, y eso es invaluable. Y tengo cerca gente que quiero, y eso también lo es.

Pero si tuviese que sacar todas estas cosas increíbles, como un viaje, gente que me quiere y quiero, salud, trabajo, amor, aún quedarían cosas buenas (si, a propósito quiero creer que estas cosas hermosas que disfruto son habituales, para no darme cuenta que no lo son, nunca lo son), todavía puedo mirar con ilusión a estos próximos seis meses (o 18, ese es el plazo.

Por qué entre 6 y 18 meses? Porque se está terminando una etapa muy mala para mí, me volví a sentar en el fondo y traté de quedarme sólo ahí abajo, aunque por suerte no me dejaron y hoy estoy acá, caminando por la superficie, pero mirando más arriba aún.

6 y 18 meses, para proyectar, concretar y triunfar. Ese es el plazo, ni más, ni menos.

6 y 18, para cumplir el principio de un sueño, y para comenzar el fin.

6 y 18, no para ser feliz, porque eso ya lo soy, pero el desafío es seguirlo siendo, seguir aprendiendo a no temerle a la alegría y a la vida, y para saltar con confianza al vacío.

Por qué puedo saltar al vacío? Justamente por lo que les repaso de este semestre.

Porque tengo gente que me quiere y quiero.

Porque soy feliz.

Porque si antes no me dejaron sólo, aunque hice todo lo posible para que sucediera, no me van a dejar sólo ahora que el riesgo no involucra la salud.

Porque arriesgamos mucho, pero podemos ganar aún más.

Porque este realmente puede ser el principio del fin, no vienen épocas fáciles, pero no nos mentimos, sabemos que los problemas que se vienen gustan, ilusionan, motivan.

 

Entonces, fue uno de los mejores semestres que recuerdo, y emociona saber que lo mejor aún esta por venir.

 

Vamos para adelante, va a estar lindo lo que viene.

Una corta historia.

Me despertó su grito, aterrada, desde la otra habitación.

Salí corriendo por reflejo, abrí la puerta de su habitación, la luz entró conmigo, ella estaba sentada en su cama, me miró con los ojos llorosos y me dijo “cuidado”, con la voz quebrada.

“Qué paso?” Le respondí mientras mi corazón latía desaforado.

“Él está al lado tuyo”

Yo no había visto a nadie, pero rápidamente encendí la luz, tenía el interruptor a mi izquierda, era fácil de ubicar.

Con la habitación iluminada le dije que se tranquilizara, que no había nadie.

Resignada me respondió “La luz no hace que se vaya, sólo que yo no lo pueda ver”.

Ahí reaccioné, no podía respirar, me quedé sin palabras, simplemente agaché la mirada, volví a apagar la luz y cerré la puerta.

Salí y lloré como hacía tiempo no lo hacía, ahora yo estaba aterrado.

No se si realmente había alguien en la oscuridad, pero si estaba seguro que ella hace años ya no estaba conmigo.

Recibió un mensaje, triste, fuerte, final.

Se lamentó, y le avisó a quién debía.

Hizo lo que correspondía.

Acompañó hasta donde podía.

 

Y se repitió el proceso.

 

Los finales de la vida le van pegando cerca, y cada vez más fuerte, es el paso del tiempo lo que genera que ese impacto sea más profundo, sabe que el fin no esta cerca, pero a su vez tiene la certeza que puede estar a la vuelta de la esquina, y sólo sería un cimbronazo más de la vida, que habría que superar y seguir.

 

Va a visitar a su amigo.

Conoce a su primogénito.

Sigue sin tener ningún tipo de tacto con los niños, es increíble que lo único que no cambió fue eso.

Se pone incómodo pero feliz.

Va a visitar a su otro amigo.

Con la diferencia que es el único que tiene una pareja para cargar a su criatura.

Sigue sin tener ningún tipo de tacto, increíble.

Acompaña hasta donde puede.

 

Los principios de la vida le van pegando cerca, y cada vez más fuerte, es el paso del tiempo lo que genera que ese impacto sea más profundo, sabe que el principio no esta cerca, pero a su vez tiene la certeza que puede estar a la vuelta de la esquina, y sólo sería un cimbronazo más de la vida, que habría que disfrutar y seguir.

 

Entre ambos matices tan distintos de su vida, hay una cosa que se repite. Él acompaña, está, hasta donde lo dejen, hasta donde pueda, él siempre va a estar, porque los únicos viajes que le esperan en el futuro, cree, son por vacaciones, el horizonte ya es sólo una raya a lo lejos, aún le genera la añoranza, pero ya no la ilusión, sabe que resigna miles de cosas por estar acá, pero gana millones más.

Aún no se anima a dar por vencido al pasaporte, él se encargó de cerrar la puerta, no le puso llave, porque nunca en la vida hay que dar las cosas por sentadas, pero proyecta acá, sabe que su futuro se encuentra cerca de su lago, que encontró su lugar en el mundo.

Es una frase fuerte, “encontró su lugar en el mundo”, pero sabe que quiere estar acá para cuando lo necesiten, quiere estar acá cuando necesite que los demás estén, el punto es el mismo, él quiere estar acá.

Entonces se pone feliz por sus vacaciones, pero también porque es un pasaje de ida y vuelta, porque a su regreso la vida no empezará de cero, sólo seguirá desde la pausa que le puso por unas semanas.

Entiende que ya no es resignación lo que siente por donde está, si no ilusión por lo que vendrá, pero nos encontrará en el mismo lugar, preparados para seguir remando en agua sucia, pero remando al fin, con gente a su alrededor, que lo quieren y quiere, no todos van a estar para siempre, ni él, pero espera disfrutar todo eso que el futuro nos depare, acá.

El cambio de mi otro yo

A veces pienso en que diría mi pasado si me encontrara hoy.

Creo que estaría conforme con alguna cosas, muy enojado con otras.

Crecí, no caben dudas, el calendario así lo demuestra y no me deja mentir.

Los huesos duelen un poco más (o menos en mi caso en particular).

Parece que caí en consideración de mi mortalidad y la ajena, ya no hago cuestiones innecesariamente inconscientes que realizaba antes.

Trato de no pelear batallas perdidas, entendí que hay gente que nunca va a cambiar y las dejé ir así como son, o las acepté, algunos casos, de tan similares se acarician.

Encontré mi lugar, y aunque siga añorando conocer cada parte del mundo, entendí que la vida que me quede por desarrollar, va a ser acá.

Acepté partes de mi personalidad que no quería aceptar, ahora si quiero soledad, busco soledad, si quiero gente, busco gente, si quiero ruido, busco ruido, y si quiero silencio, busco silencio. Ya no me fuerzo a ser “lo que debería”, aunque más de uno cree que nunca lo hice.

Pero hay una cuestión que es la primordial, la que necesitaba cambiar para poder seguir viviendo, y de alguna manera lo hice. (yo se como, pero es información para otra ocasión). Le perdí el miedo a querer y que me quieran. Entendí que me puedo querer, pude dejar ese desprecio casi patológico que me tuve casi toda la vida (aunque no lo dejé al 100%, una cosa es cambiar, la otra es el milagro), no es que derribe mis propias murallas, pero abrí la puerta, detrás de los alto muros en los que me “protegía” (para que decirle “escondía”, no?), yo sólo veía un pantano donde nada iba a poder crecer. Lo que no noté, es que cuando se abrieron las puertas, ya había mejorado un poco el aspecto de lo que iban a ver, y encima vinieron con todo lo necesario para convertirlo en una tierra fértil donde todo crece de la mejor forma posible. Si, hay espinas y frutos tóxicos, pero los hay en todos lados, y son parte de mi nuevo y florecido jardín.

En ese momento, nos sentamos un segundo, mi pasado y yo, nos miramos a los ojos y nos dimos cuenta que debemos mil perdones, por haber lastimado a tanta gente innecesariamente, por haber rechazado hasta el dolor a tantas personas que sólo querían ayudar, no lo pude ver en el momento, y aunque el pasado cree que las mejores disculpas son las que se piden, el presente sigue siendo tímido e introvertido, y no se anima a pedirlas, probablemente ud. asiduo lector, sea una de las personas que las merece, y se la ofrezco desde lo profundo de mi corazón.

En que no cambié?

Sigo prometiéndome comer mejor.

Nunca deje de alimentar a mi niño interior con toda la fantasía que esté a mi alcance.

Nunca aprendí a modular correctamente, perdón.

Continuo siendo innecesariamente irascible en más de una ocasión.

En muchos casos, me siguen gustando más los perros que las personas.

No dejé de ser rencoroso, ni intolerante a la traición.

Todavía no me resigné a poder mejorar el mundo, por lo menos la partecita que esté a mi alcance.

 

Que me duele haber perdido?

Perdón, pero por un tiempo tuve verguenza de soñar y volar, de exagerar los objetivos de mi vida, diarios o generales, busque ser más terrenal, realista. Y lo odié, perdón a mi mismo por haber dejado de soñar locuras, de conquistar mundos, de escribir y escribir locuras que mi cerebro escupía, mientras el de ahora sólo se había convertido en una masa gris, analítica, estadista de la realidad.

No te preocupes, ya esta volviendo a florecer la locura, o eso intento, basta de buscar objetivos factibles, soñemos locuras, para la realidad ya estamos despiertos bastante tiempo.

Por último, perdón si en algún momento creí que para ser “feliz” no tenía que ser yo, y perdí el rumbo, dejé los comics, los juegos, los vicios sanos, los chistes tontos, la sonrisa fácil o la seriedad innecesaria, dejé de ser yo porque pensé que no me merecía la felicidad, porque, si vamos al caso, no la tenía y pensé no merecerla si era así como me sentía que debía ser.

Perdón yo del pasado y perdón a la gente que lastime en el camino, no se si lo que soy es mejor de lo que fui, pero si me hace sentir mejor, espero que tanto a él como a uds, también.

 

Ahora, a seguir soñando locuras que a este 2017 no le tengo miedo.

 

Eso si, escribí un montón y no se si tiene algún sentido.

 

2017… agarrate

Hola blog! Feliz año nuevo! Extrañaba sentarme con vos, pero se que te la viste venir, hace rato que te presto menos atención, porque, como dije antes, cuando estoy bien me es difícil escribir.

Y estoy muy bien.

Pero igual, quise tomarme un ratito y hablar de un amigo en común, este 2017 que llegó hace poquito, podes creer que el año que viene es el mundial??? Espero que clasifiquemos! Aunque le tengo mucha fe a este año, no creo que me de la billetera para comprar las entradas y encima viajar el año próximo. Tendrá que ser para Qatar.

Te diría que este año quiero que sea de cambios, pero sería un término incorrecto, este año va a ser de un piletazo. Porque nada te hace correr más la sangre que aprovechar ese momento donde estas tranquilo, feliz y cómodo, como salir corriendo y tirarte de cabeza fuera de tu zona de confort.

Lo más peligroso? Es que no siento miedo, si no ansiedad, confianza, alegría. Eso no me hace más inconsciente, creeme, sólo que no voy a actuar con temor, si no con la ilusión del triunfo, porque la idea es buena, sólida, y el material necesario está, pero sobre todas las cosas, porque es un riesgo asumible, ya la he pasado mal antes, y esto no se asemeja a eso.

La decisión ya esta tomada, la única vuelta atrás es fallar antes de empezar, pero ojalá no pase.

Soñar, a veces, lo puede costar todo, y eso es lo que pongo en riesgo este año, todo, para ser aún más, para una victoria que no tenga límites, por todo o nada, pero cuando el todo es real, y la nada sólo un borrón y cuenta nueva.

Que la suerte este de mi lado, porque prometo acompañarla con la mejor voluntad y dedicación, porque tengo tanta fe que quiero vencer, volverme ejemplo, volverme todo lo que quise, y más.

Entonces, 2017, agarrate porque cuando haya que brindar el 31 de Diciembre, quiero mirarte con alegría, y no con el temor o la desilusión de los años pasados, pongámonos de acuerdo, agarrate, que este año, desde ya te digo, lo terminamos festejando como nunca antes.

Es sólo envejecer…

Nunca se sintió sapo de este pozo, siempre lo atribuyó a causas propias, a que era raro, tímido, introvertido, a que no quería mezclar grupos de amigos, y por suerte tenía varios…

Hasta que se dio cuenta, no era su culpa, no había ninguna culpa que otorgar en realidad, simplemente el paso del tiempo generó la situación en la que ahora se encuentra.

Es un gusto raro, pero real, siente que cada vez su “grupo de amigos” se fue desarmando hasta quedarse con muy pocos amigos, muchos conocidos, y algunos que ya no son ni eso.

Quizás sean algunas de las razones del primer párrafo, pero el no cambió, y la situación sí, entonces, como sentirse culpable cuando no modificó absolutamente nada pero si lo hizo la relación?

Puede ser algo que le haga ruido, pero que también lo considera inevitable. Siente que hoy, lamentablemente, los amigos verdaderos se cuentan con los dedos de una sola mano, y le costaría ocuparlos a todos.

También sabe que hay muchas personas que él considera amigos, pero quizás no sea recíproco, y al revés. Entendió que hay mucha más gente que vale la pena que la que ve normalmente, y le molesta. Le molesta perder el tiempo con gente que, ahora siente, no vale la pena.

Es una reflexión sin sentido, la vida nos va poniendo y sacando gente sin que nosotros podamos hacer nada, y vivimos con eso diariamente.

Así que el seguirá con la gente que quiere seguir en su vida, sabe que, por suerte, tiene espacio para gente nueva, y busca encontrarla, no tienen que ser novedades, sólo darle espacio a gente que conozca para que se incorporen a más aspectos de su ser.

Y seguiremos, perdiendo amigos, y buscando nuevos, diariamente.

Hoy, ya mayor, sabe que es mejor una fiesta tranquila, antes que gente de sobra.

Eterno remador

Remó mucho tiempo, realmente mucho tiempo

Era todo lo que hacía, remar y remar, no quería descansar, ni disfrutar el paisaje, el esta seguro que cuando llegue a la otra orilla va a poder sentarse a disfrutar, ahora sólo hay que remar.

Eso no lo incomoda, a veces se cansa, como cualquier otro, a veces quiere dejar de hacerlo, pero sabe que no es una opción, y sigue.

El verdadero problema es cuando siente que viene una corriente a favor, siente que va a poder relajarse un poco, que va a adelantar mucho tiempo y fuerza de remar, hasta siente que la orilla esta más cerca, aunque no la vea, simplemente porque la corriente lo va a ayudar.

Y la corriente nunca llega, solamente fue una sensación, un amague.

Eso lo pone triste, se enoja, se frustra.

Entonces duda, de verdad duda, si remar tanto sirve para algo, si dejara de remar las corrientes no le generarían ilusión, ya no lucharía tanto por llegar a la otra orilla, simplemente sobreviviría.

El no quiere sólo sobrevivir, pero la orilla ya parece un sueño imposible.