Horas faltan para huir. Para consumir absolutamente todo el verano en otra ciudad, en otro lado totalmente diferente.
Y aún lo que para muchos sería un sueño, una oportunidad, yo la tomo con pinzas. Realmente siento un nudo en el estómago como aquel que realiza un error consciente. Me falta la posibilidad de entender en donde estoy equivocándome, siento que lo se, pero no quiero entenderlo, porque siento que la realidad va más allá de lo que quiero ver.
Similar situación tuve el año pasado, cuando podría no haberme ido si me lo pedían. Este año a pesar de la diferencia en las situaciones y las personas, la cuestión sigue siendo la misma. Me duele sentir que abandono a alguien cuando podría hacerle bien, y peor aún (hasta quizás más egoísta) es que siento que alejarme geográficamente me va alejar realmente de lo que tanto quiero, como sucedió hace un año.
La vida me dirá, otra vez volveré a arrepentirme de irme? No importa como la pase allá, la realidad indica en que sería más que feliz quedándome, sin condiciones de ningún tipo, sin expectativas más que tratar de desarrollar la vida por el mismo cauce que viene, aunque eso en si mismo es mucho pedir.
Lo único real hoy es que no me siento cómodo yéndome, perdón por irme, espero que el viaje sea mejor de lo que espero, quiero llegar. Y si se puede, sobrevivir al verano como para volver y soñar con que a veces los buenos no terminan últimos.
Por si acaso, si no llego, guarden el blog solo para uds q ya lo leen, no me lloren, disfruten y listo.
27 diciembre , 2011
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Escrito por unacosadelocos
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